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domingo, 21 de febrero de 2010

Orgasmos contra la depresión





Durante el acto sexual, y más concretamente en el orgasmo, el cerebro libera moléculas al riego sanguíneo que producen efectos beneficiosos en el estado anímico. Estas tres sustancias son la dopamina, la oxitocina y la serotonina, «hablamos de neurotransmisores o a neurohormonas, que son parte del sistema de comunicación entre las neuronas pero que también se liberan en el torrente sanguíneo», aclara Joserra Landarroitajauregui, médico y director del Centro de Atención a la Pareja Biko Arloak de Bilbao y profesor del Instituto de Sexología (Incisex).

Estos componentes se generan a causa de la estimulación de los genitales, o por ejemplo, en el caso concreto de la oxitocina, en el momento de las contracciones uterinas del orgasmo femenino. «Las tres se segregan masivamente en el orgasmo, pero la dopamina y la serotonina, aunque en menor nivel, también están presentes en la excitación», informa el sexólogo vasco. La aparición de éstas en el organismo durante el acto sexual tiene efectos directamente relacionados con la salud, «la liberación de determinados neurotransmisores produce un estado de bienestar tanto físico como mental», aporta Javier Sánchez García, psiquiatra del Centro Municipal de Salud de Getafe. Coincide con su opinión Francisca Molero, sexóloga y ginecóloga, y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, «estas sustancias tienen efectos euforizantes, que aumentan la sensación de bienestar y la autoestima».


Esto se debe en parte a que estos neurotransmisores también actúan como neuropéptidos, es decir, como pequeñas moléculas que producen las respuestas más inmediatas del sistema nervioso, y como tal, influyen mucho en el comportamiento humano. Según un artículo publicado por diversos especialistas de la Universidad de Toronto: «En los últimos años, los estudios han abogado por los sistemas de neuropéptido como moduladores de los estados de comportamiento en las alteraciones del estado de ánimo como la depresión y los trastornos de ansiedad». Así se entiende que la estimulación de estas partículas, ya sea mediante las relaciones sexuales, o no, influyen directamente en el estado de ánimo de las personas. «Cada neuropéptido tiene un papel único en la regulación del estrés, como del comportamiento, y por tanto, ofrecen interesantes dianas terapéuticas para el tratamiento de trastornos del estado de ánimo», cita dicha publicación

La dopamina está directamente relacionada con cuestiones como el comportamiento o los ciclos de sueño, «es la sustancia que produce placer cerebral, propiciando satisfacción, gozo y también adicción», aporta Landarroitajauregui. Igualmente, Sánchez destaca que «la dopamina media diversas conductas positivas para el bienestar y la supervivencia tanto individual como grupal». Quizás debido a este hecho, se ha detectado que personas que sufren de ansiedad social tiene bajos los niveles de esta hormona.

Su compañera, la oxitocina, es conocida como «la hormona de la monogamia», esto se debe a que su liberación produce efectos en la afectividad hacia la pareja, tanto en hombres como en mujeres. «Se le ha llegado a llamar la molécula de la confianza, lo cierto es que reduce la agresividad, aumenta la empatía y la vinculación interpersonal», aclara Landarroitajauregui. No sólo afecta al amor entre la pareja, sino también a la unión de la madre con su descendencia, «se relaciona con el amor filial, ya que también se libera durante el parto y el postparto», dice Molero. Esta vinculación de la oxitocina con las relaciones sociales puede observarse claramente en casos tan extremos como el autismo, cuyos afectados presentan un déficit de esta sustancia.

el autismo, cuyos afectados presentan un déficit de esta sustancia.
Las funciones más evidentes de la serotonina son regular el apetito, las horas de sueño y el deseo sexual, todas ellas muy unidas a los síntomas que se padecen durante una depresión. «La serotonina mejora el estado de animo, reduce la ansiedad y además, entre otros factores, incrementa el buen humor y el sueño, por lo que influye mucho su desarreglo en las depresiones». Tanto es así que en los tratamientos para este tipo de dolencia resultan un factor fundamental, así lo explica Sánchez García, «los antidepresivos más utilizados y frecuentes incluyen siempre un mecanismo que permite preservar durante más tiempo la serotonina producida por el propio organismo».

Dadas todas estas características, resulta claro que la liberación de estas tres sustancias en el acto sexual tienen beneficios para la salud tanto física como mental, «los efectos de estas sustancias son en sí transitorios –recuerda Sánchez– pero la práctica de una vida sexual más sana, abierta y optimista contribuye sobremanera a que estos cambios se produzcan o se mantengan».

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